jueves, 7 de junio de 2012

Un día de maldiciones

Es una noche fría, común y apagada y, mientras continúo con mi preparación del examen final de inglés, entre frases, expresiones y reglas de ese idioma, viene a mi mente el recuerdo de cuando le propuse a un viejo amigo ir a ver la película "Los Vengadores", aprovechando el tiempo libre que tengo para relajarme y además, evitar cierta situación inestable.

El día estaba pactado con una buena anticipación, el itinerario simple pero firme, solo era cuestión de tiempo para ejecutar cada paso del plan. Una mañana pacífica auguraba que iba a ser un buen día, habíamos acordado reunirnos en mi casa y luego ir al cine, sin embargo, Jim apareció por facebook una hora antes de lo previsto, diciendo que no podría venir a mi casa y que nos encontráramos en el cine a la hora de la función, me dejó el número de su celular nuevo (el que yo tenía era de su ex-trabajo y con el que traté de localizarlo antes) pero mi celular no tenía batería, así de que no me servía por ahora.

Sin prestarle más atención a estos pequeños detalles, salí de mi casa rumbo hacia el cine, era uno relativamente nuevo ubicado en el centro de mi tan encantadora y salvaje ciudad, iba en bus y cuando había llegado al paradero, que antaño me sirvió en mis búsquedas de videojuegos en un viejo centro comercial, me dí con la sorpresa del nuevo sistema de paraderos por rutas, para dicha y desdicha de muchos, y en lugar de bajar en la intersección ideal tuve que hacerlo unas 5 cuadras más adelante.


Aceleré el paso para recuperar el tiempo de las cuadras sobrantes y cuando llegué al centro comercial donde se encuentra el cine, ya era un poco tarde y no podía encontrar a mi amigo, maldije el momento por el cual no recargué la batería de mi celular anoche, lo busqué por el área de taquilla y entrada del cine, tras esperar unos 15 minutos y haciendo cálculos de animaciones y tráilers previos a la función, supuse que la película ya estaba comenzando y mi viejo compadre seguía sin aparecer, de todas maneras compré mi entrada y entré a ver la función (más tarde esa noche, me enteraría que él llegó un minuto después de que yo entrara a la sala).

Olvidé mencionar cierto detalle, había comprado una gaseosa y canchita (palomitas de maíz) salada, dentro de la sala recibí unos lentes 3D y mientras me disponía a buscar un asiento cómodo para disfrutar de la película, me tropecé con un peldaño y tiré toda la canchita al piso, estaba totalmente oscuro y aún así, maldije mi torpeza y me senté rendido en la primera butaca que tuve cerca. Una de las encargadas de la sala presenció mi infortunio y se ofreció a traerme una nueva ración de canchita, le pregunté cuánto me costaría y me dijo: "nada" con una sonrisa que pude distinguir levemente en las sombras, mi fe en la humanidad se había restaurado un poco.


Demás está decir que disfruté mucho de la película, a pesar de que no valió la pena pagar por el modo 3D, pero el detalle de la atención lo compensó. Habiendo salido del cine, recordé que ya iba siendo hora de cambiar el sistema operativo de mi computadora y teniendo el dinero de sobra por venir solo (había acordado con mi amigo que yo le iba a pagar la gaseosa y la canchita), decidí ir al comprar el disco en una vieja avenida cercana, conocida por ser el primer centro "informático" del Perú, título otorgado debido a que ahí, uno puede encontrar toda clase de software y hardware, ya sea original o de producción nacional.

Era la mitad de la tarde cuando adquirí un disco de Windows 7,  así que en un impulsivo acto aventurero, decidí ir a pasear por el centro comercial mencionado anteriormente, un viejo centro de galerías donde uno puede encontrar casi de todo, en el camino decidí que quería comprar unos pósters de mis bandas favoritas, lamentablemente mi búsqueda resultó muy prolongada y frustrada porque solo pude encontrar de 2 bandas y de una magnífica película. 

Trataba de recordar el lugar donde un amigo de la secundaria compraba toda clase de mercadería como la que buscaba y maldije el día en el que rechacé acompañarlo a comprar pulseras y púas de metalero, vencido tomé un bus para regresar a casa y en el trayecto, pensé en el póster de la película, es curioso que aún no haya adornado mi cuarto con ninguno de ellos, tanto en ese momento como ahora recuerdo cómo es que hago éstas cosas y es que yo soy...

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